“La música de cámara nos enseña a escucharnos, a dialogar sin palabras y a construir desde la diversidad de cada quien. Cada presentación es un recordatorio de que el arte no es un lujo, sino una necesidad que humaniza y educa”, dijo el director artístico de la Orquesta de Cámara de la UAZ, Abderrahmán Anzaldúa tras su presentación en el Festival Cultural de Zacatecas.
En el interior del Teatro Fernando Calderón, cada butaca se fue ocupando con puntualidad, mientras una atmósfera de expectativa envolvía la Sala. Sobre el escenario, la orquesta afinaba los últimos detalles para ofrecer no solo un maravilloso concierto, sino también una conversación íntima entre los instrumentos y las emociones.
Con la tercera llamada, el telón por fin se abrió, y nada rompió la quietud del escenario. Los violines, violas, cellos y contrabajos guardaban un silencio expectante. En ese momento, entró al escenario el director huésped, originario de Corea del Sur, Jooyong Ahn, quien, con gesto sereno y batuta firme, dio inicio al programa del recital titulado Música Romántica de cuerdas “Chiaro di corde” con la interpretación de Pavane, Op. 50 de Gabriel Fauré.
Desde la primera nota, los asistentes quedaron cautivados, y a medida que avanzaba la programación, que incluyó piezas de J. Brahms y E. Grieg, los aplausos lo confirmaban. Cada pieza parecía haber sido elegida para resaltar las habilidades técnicas y la calidad de la Orquesta.
Uno de los momentos más especiales fue cuando la Orquesta de la UAZ tuvo el privilegio de estrenar en México “Arirang”, una canción folclórica coreana de más de 600 años, considerada el himno no oficial de Corea. Su nombre, que significa “mi amada”, es un símbolo de la lucha de Corea por la independencia bajo Japón, explicó el propio Jooyong Ahn.













